¿Cómo saber si el aceite de oliva está bueno? Esta es una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez. El aceite de oliva es un producto perecedero, y como tal, es muy importante atender a una serie de señales que nos indican que se encuentra en buen estado o que por el contrario ya no es idóneo para el consumo. Desde Aceitel queremos contarte cuales son las señales a las que debes prestar especial atención para conocer si tu aceite de oliva sigue siendo óptimo para el consumo o no.

Defectos del aceite de oliva

Algunos de los siguientes olores y sabores son defectos que permiten detectar que el aceite de oliva no está bueno o es de baja calidad.

Olor o gusto rancio.

El proceso de enranciamiento del aceite es completamente inevitable, pero podemos retrasarlo con unas buenas prácticas de conservación. Si el aceite presenta un olor parecido al barniz, disolvente y su sabor nos recuerda a nuez rancia dejándonos una sensación demasiado aceitosa en la boca, debemos tener claro que está completamente enranciado.

Color extraño.

Otro de los indicadores que nos muestra que nuestro aceite ya no lo podemos consumir es el color. Si presenta un color extraño o poco natural distinto a la gama de colores que presenta un aceite de oliva dependiendo del tipo que sea (desde el verde intenso hasta el dorado) quiere decir que se encuentra en mal estado, por ejemplo, si presenta un color rojizo tipo coñac. El color es sin duda uno de los mejores indicadores para saber si el aceite de oliva está bueno.

Aceitunas mohosas.

Si tu aceite de oliva presenta un sabor parecido al moho. Esto quiere decir que ha sido fabricado con aceitunas mohosas y que por lo tanto no se puede consumir.

Sabor a vino o vinagre.

Si al consumir nuestro aceite notamos un gusto parecido al vino o al vinagre. Este nos indica que las aceitunas fueron sometidas a una fermentación con oxígeno produciéndose así este desagradable sabor.

El sabor del aceite de calidad

Pero entonces, ¿a qué debe saber un aceite de oliva en óptimas condiciones? El sabor de un aceite de oliva en buen estado nos debe recordar a la fruta de la que procede, a campo, a aceituna, con un toque entre picante y amargo para nada desagradable, sino todo lo contrario, una sensación de placer y gusto para nuestro paladar.

Por otro lado, para evitar que los indicadores negativos anteriormente mencionados aparezcan en nuestro aceite y mantener así todas sus propiedades iniciales, debemos almacenarlo en un lugar fresco y por supuesto no exponerlo a la luz. Además, es importante diferenciar la condición del tipo de aceite, ya que la condición de “virgen extra” hace que sean aceites más estables al tener un nivel de acidez muy bajo y conservar durante más tiempo todas sus cualidades.

Ya conocemos como saber si el aceite de oliva está bueno y cuáles son los principales indicadores que nos señalan si nuestro aceite de oliva está dañado, o si por el contrario no presenta ninguno de estos signos y por lo tanto podremos consumirlo sin ningún tipo de problema, teniendo siempre en cuenta la fecha de consumo preferente en el etiquetado del envase, que debe oscilar entre uno y dos años, periodo que no se cuenta desde la elaboración del aceite sino de su envasado.